FACA o los bacanes del barrio en AQP
Alvaro Pinto Cárdenas (18.07.2007)
Ya estuvo bueno de pendejadas [1]. ¿De qué otra manera calificar a los recientes comportamientos de los miembros del FACA en AQP? El día 10 de julio el Presidente del GRA y el Alcalde de la Ciudad llevaron la agenda del FACA ante el Ejecutivo con la amenaza de huelga. Como respuesta, se plantea una visita para el 17 de julio, donde se dialogaría sobre sus puntos, evitando así la medida de fuerza. Enterados de esto, los representantes del FACA adelantan la fecha del paro -primero, del 23 al 16 y luego, del 16 al 11- pretendiendo ganar algo de poder de negociación. Luego de 6 días de haber obstruido las actividades en AQP y ante la firme posición del Ejecutivo de no dialogar hasta que se abandone las calles, es que desde el FACA nace la tregua de las 48 horas. Así es que se da, el anhelado encuentro.
Sobre las participaciones, primero quiero reconocer la capacidad de Del Castilo para manejar el diálogo -sin entrar en la confrontación directa, llega incluso, a caer en gracia y agrado- tomando en cuenta que los moderadores eran de aquí. Claro, así ocurre cuando el otro bando no está preparado pues los dirigentes del FACA y algunos alcaldes se han dedicado más a bloquear vías, a gritar en las calles o a quemar llantas promoviendo el cobro de cupos, la agresión y el secuestro de policías y otros salvajismos. Aquí quiero hacer notar que quienes se sientan en la mesa del diálogo -además de poder de negociación- necesitan tener las cosas claras, conocer la situación con datos y fuentes, saber que quieren exactamente y hasta donde exigir o retroceder.
¿Qué paso con los aguerridos representantes del FACA? ¿Es que sólo son valientes en las calles, con palo en mano, y cuando llega el momento del diálogo su “contundencia” no se refleja en los argumentos para el debate y la propuesta? ¿Acaso por eso se niegan a reconocer sus aspiraciones políticas partidarias obviando que ya se han metido en el plano de las decisiones colectivas, claro está, recurriendo a la violencia?
Ellos (FACA) saben perfectamente que NADIE -que se respete algo a sí mismo- va a permitir que le salgan con cuentos ideológicos sobre utopías colectivistas. Pero claro, como estamos en Arequipa y aquí, la pasividad del ciudadano se une con la timidez del Estado (instancias: Regional y locales) por garantizar vida, propiedad y libertad; ellos se comportan como los bacanes del barrio.
Discutir sobre si la necesidad de subsidiar el combustible o de rebajar el precio del pan solo se puede esperar de personajes que ignoran la realidad. Bien hizo Del Castillo, en darles unos apuntes de economía básica, otros de realidad mundial y algunos más sobre la diferencia entre las facultades del Ejecutivo y del Legislativo. Estoy totalmente de acuerdo -y tengo sólidos argumentos e información adecuada- con la eliminación de ciertos impuestos como el ISC y la rebaja de otos más. Siempre y cuando se haga sin otorgar tratos diferenciados a nadie, ya sea por situación geográfica, económica, social o amical. Sin embargo no comprendo cómo se pueden dejar chantajear con la violencia para hablar de asuntos perfectamente discutibles “sobre la mesa”.
Recuerdo que en mi época de estudiante, en el colegio también existían los bacanes. Sí, compañeros de estudios que apelando a la viveza o a la fuerza, se aprovechaban de cierto grupo de estudiantes -quitándoles la comida o haciéndoles bromas para burlarse de ellos- ante su pasividad. Éstos últimos no se sentían con la capacidad de salirles al frente y defender lo que era suyo: su comida o la facultad de participar o no, en los juegos de otro.
Estoy seguro de que la vida en Sociedad no es igual a esa convivencia escolar. Aquí, estamos individuos que hemos renunciado al uso de la fuerza (violencia) para que el Estado garantice la vida, la propiedad y la libertad de cada uno; y a partir de allí, resuelva los conflictos.
En tanto a los muchachotes del FACA y a sus seguidores, creo que les quedan dos opciones. O comienzan a prepararse -estudiando algo básico de economía y política- para defender sus legítimos intereses, y los de sus agremiados. O sencillamente se jubilan de la actividad violentista, porque sus pataletas abusivas son –considero, personalmente- TOTALMENTE INACEPTABLES.
Sobre las participaciones, primero quiero reconocer la capacidad de Del Castilo para manejar el diálogo -sin entrar en la confrontación directa, llega incluso, a caer en gracia y agrado- tomando en cuenta que los moderadores eran de aquí. Claro, así ocurre cuando el otro bando no está preparado pues los dirigentes del FACA y algunos alcaldes se han dedicado más a bloquear vías, a gritar en las calles o a quemar llantas promoviendo el cobro de cupos, la agresión y el secuestro de policías y otros salvajismos. Aquí quiero hacer notar que quienes se sientan en la mesa del diálogo -además de poder de negociación- necesitan tener las cosas claras, conocer la situación con datos y fuentes, saber que quieren exactamente y hasta donde exigir o retroceder.
¿Qué paso con los aguerridos representantes del FACA? ¿Es que sólo son valientes en las calles, con palo en mano, y cuando llega el momento del diálogo su “contundencia” no se refleja en los argumentos para el debate y la propuesta? ¿Acaso por eso se niegan a reconocer sus aspiraciones políticas partidarias obviando que ya se han metido en el plano de las decisiones colectivas, claro está, recurriendo a la violencia?
Ellos (FACA) saben perfectamente que NADIE -que se respete algo a sí mismo- va a permitir que le salgan con cuentos ideológicos sobre utopías colectivistas. Pero claro, como estamos en Arequipa y aquí, la pasividad del ciudadano se une con la timidez del Estado (instancias: Regional y locales) por garantizar vida, propiedad y libertad; ellos se comportan como los bacanes del barrio.
Discutir sobre si la necesidad de subsidiar el combustible o de rebajar el precio del pan solo se puede esperar de personajes que ignoran la realidad. Bien hizo Del Castillo, en darles unos apuntes de economía básica, otros de realidad mundial y algunos más sobre la diferencia entre las facultades del Ejecutivo y del Legislativo. Estoy totalmente de acuerdo -y tengo sólidos argumentos e información adecuada- con la eliminación de ciertos impuestos como el ISC y la rebaja de otos más. Siempre y cuando se haga sin otorgar tratos diferenciados a nadie, ya sea por situación geográfica, económica, social o amical. Sin embargo no comprendo cómo se pueden dejar chantajear con la violencia para hablar de asuntos perfectamente discutibles “sobre la mesa”.
Recuerdo que en mi época de estudiante, en el colegio también existían los bacanes. Sí, compañeros de estudios que apelando a la viveza o a la fuerza, se aprovechaban de cierto grupo de estudiantes -quitándoles la comida o haciéndoles bromas para burlarse de ellos- ante su pasividad. Éstos últimos no se sentían con la capacidad de salirles al frente y defender lo que era suyo: su comida o la facultad de participar o no, en los juegos de otro.
Estoy seguro de que la vida en Sociedad no es igual a esa convivencia escolar. Aquí, estamos individuos que hemos renunciado al uso de la fuerza (violencia) para que el Estado garantice la vida, la propiedad y la libertad de cada uno; y a partir de allí, resuelva los conflictos.
En tanto a los muchachotes del FACA y a sus seguidores, creo que les quedan dos opciones. O comienzan a prepararse -estudiando algo básico de economía y política- para defender sus legítimos intereses, y los de sus agremiados. O sencillamente se jubilan de la actividad violentista, porque sus pataletas abusivas son –considero, personalmente- TOTALMENTE INACEPTABLES.
[1] Según RAE (www.rae.es), tonterías (dichos o hechos tontos).